miércoles, 14 de octubre de 2015

LA SABIDURÍA

La sabiduría tiene más que ver con hacer las preguntas adecuadas, que con saber un montón de cosas. La sabiduría se consigue al procesar la información de una manera correcta; al investigar cómo la nueva información afecta a toda la información obtenida anteriormente. Cuando formulamos las preguntas adecuadas, encontramos respuestas que llevan a nuevas preguntas y, gracias a esta dinámica, logramos continuamente una mejor comprensión de nosotros mismos y del mundo en que vivimos.
El Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, es un libro de sabiduría. Es un libro que anima al lector a hacer ciertas preguntas. Las respuestas luego llevan a nuevas preguntas, y gracias a esta dinámica o se descubre ciertos secretos o se obtiene una mejor comprensión de ciertos asuntos.
Tomemos por ejemplo el capítulo sobre el criado de Abraham que va en busqueda de una esposa para Isaac (Gn24). El lector atento se da cuenta de que no tiene mucho sentido que después de que el siervo da adornos y ropa de plata y oro a Rebeca, también ofrece regalos a su hermano y a su madre. ¿Por qué obsequía regalos al hermano de Rebeca, y no al padre de Rebeca?
Cuando hacemos esta pregunta, e investigamos toda la información sobre los lazos familiares entre los diferentes protagonistas de esta historia, descubrimos que Rebeca era el fruto de una relación incestuosa entre Milká y su hijo Betuel. Por lo tanto, Betuel no sólo era su padre, sino también su hermano. Las palabras ‘hermano’ y ‘hermana’ solamente implican tener un padre en común.
Como Rebeca es la madre de Jacob, un antepasado directo del rey David y de Jesús, este descubrimiento sorprenderá a mucha gente, pero no sorprenderá a los que después de estudiar las genealogías de Adán hasta Noé han descubierto varios casos de incesto, la endogamia y las relaciones extramaritales. Además, Milká era la hermana de Lot, y el Génesis nos dice que Lot cometió incesto con sus dos hijas.
El Génesis dice que Milká y Lot eran hijos de Harán, pero no menciona que Harán se casó. Ya que nos dice que sus hermanos Abraham y Nacor se casaron, esto nos anima a investigar los vínculos familiares de Harán y descubrir así que él tenía a sus hijos de una de las esposas de su padre. Esto explica por qué en cierta ocasión Abraham se refirió a Lot como su hermano y por qué el Génesis menciona a los hijos de Harán, pero no a la esposa de Harán. Harán no podía casarse con la madre de sus hijos, porque ella ya estaba casada con su padre.
La mujer con quién Harán tuvo hijos no necesariamente tiene que haber sido su madre. Su padre
tuvo por lo menos dos mujeres porque Abraham y Sara eran hermanos pero no de la misma madre. Desde luego que la diferencia entre mantener relaciones con la propia madre y con alguna de las otras mujeres del padre es muy grande, porque en el segundo caso no hay consanguinidad. Sin embargo, este tipo de relación es también considerada un incesto, ya que este concepto se refiere a cualquier relación con parientes entre quienes no está permitido el matrimonio.

Esta definición bien puede tener su lógica porque parece que el incesto entre un hijo y una mujer de su padre, pero que no sea su madre, lleva una generación más tarde al incesto entre una madre y su hijo, o entre un padre y su hija. Y si es así, explicaría por qué Amos, un profeta del Antiguo Testamento, cuando habla de Israel, denuncia el hecho de que un hijo y su padre acudan a la misma moza (Am2:7). Amos puede haberse dado cuenta de lo que esto conlleva para la siguiente generación.

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